Qué establece la Ley 21.156 sobre desfibriladores externos automáticos, a qué recintos obliga y qué capacitación exige su reglamento.
Tener el equipo instalado no basta. La ley también exige que alguien sepa usarlo.
La Ley 21.156 establece la obligación de disponer de desfibriladores externos automáticos (DEA) en establecimientos y recintos con alta afluencia de público. Fue aprobada en 2019 y su obligatoriedad rige desde septiembre de 2021, de modo que hoy es una exigencia plenamente vigente, no una norma futura.
Por eso entidades públicas y privadas —colegios, la red de Metro, gimnasios, centros comerciales y recintos deportivos, entre otros— incorporaron estos equipos para asistir a integrantes de sus comunidades, trabajadores y usuarios que sufran un paro cardiorrespiratorio.
Un DEA o desfibrilador externo automático portátil es un dispositivo médico destinado a analizar el ritmo cardíaco, identificar las arritmias mortales y administrar una descarga eléctrica, de ser necesaria, con la finalidad de restablecer el ritmo cardíaco.
Se utiliza cuando la persona no responde, está inconsciente o no respira. Es un equipo muy seguro: decide aplicar la descarga en función del ritmo cardíaco detectado y solo se activa cuando hay un ritmo desfibrilable.
El equipo instalado no cierra la obligación. Si bien el uso del DEA es sencillo y puede ser aplicado por cualquier persona, la respuesta efectiva depende de que haya personal capacitado en el recinto. Por eso la exigencia normativa abrió una necesidad de capacitación que considera tanto el uso del desfibrilador como las maniobras de reanimación que lo acompañan.
La formación asociada a la Ley 21.156 combina dos competencias que se ejecutan en la misma secuencia: la reanimación cardiopulmonar y el uso del DEA. Separarlas no sirve, porque frente a una persona en paro el reanimador aplica ambas de forma continua hasta que llega el servicio de urgencia.
RCP básica
Reconocimiento del paro cardiorrespiratorio, compresiones torácicas y ventilaciones.
Uso del DEA
Encendido, colocación de parches, análisis del ritmo y aplicación de la descarga.
Secuencia integrada
Cómo se combinan compresiones y descargas hasta la llegada del servicio de urgencia.
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✅ La Ley 21.156 establece la obligación de disponer de desfibriladores externos automáticos en establecimientos y recintos con alta afluencia de público. Fue aprobada en 2019 y su obligatoriedad rige desde septiembre de 2021.
✅ La obligación rige desde septiembre de 2021. Hoy es una exigencia plenamente vigente para los recintos comprendidos en la ley.
✅ La ley alcanza a establecimientos y recintos con alta afluencia de público. En la práctica se ha aplicado en colegios, la red de Metro, gimnasios, centros comerciales y recintos deportivos, entre otros.
✅ Un DEA es un dispositivo médico portátil que analiza el ritmo cardíaco, identifica las arritmias mortales y administra una descarga eléctrica cuando corresponde. Solo se activa si detecta un ritmo desfibrilable, de modo que no puede aplicar una descarga innecesaria.
✅ El equipo por sí solo no resuelve la emergencia. Aunque su uso es sencillo, la respuesta efectiva depende de que haya personal capacitado en el recinto, tanto en el uso del desfibrilador como en las maniobras de reanimación que lo acompañan.
✅ La formación combina reanimación cardiopulmonar y uso del DEA, porque ambas se ejecutan en la misma secuencia frente a una persona en paro cardiorrespiratorio.